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Motivados por un profundo deseo de superación, y de solucionar sus más apremiantes necesidades económicas, un grupo de ciudadanos liderados por don Eduardo Álamo Rodríguez, se dan la tarea de formar una cooperativa de crédito. Era el año 1947, cuando comenzaron sus esfuerzos de organización. Con la asesoría de la Oficina de Extensión Agrícola, estos patriarcas del Movimiento Cooperativo en Guaynabo, se reunieron en la Escuela Baldorioty de Castro, dónde se constituyó por primera vez la directiva de aquello que llamarían la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Guaynabo. El 17 de febrero de 1953, el sueño de estos hombres y mujeres se convirtió en realidad, al incorporar oficialmente nuestra Cooperativa. Los nombres de estos distinguidos incorporadores son Sr. Juan Álamo Rodríguez, Sr. Cirilo Avilés, Sra. Gladys Álamo Rodríguez, Sra. Lucila Fernández, Sr. Bartolomé Aponte, Sra. Irene Caballero, Sr. Julio Álamo, Sr. Manuel Avilés, Sr. Laureano Álamo, Sr. José Reyes Fuentes, Sr. Rafael S. Fuentes Rivera y Sr. Pedro Rodríguez Rosado. Se estableció entonces que se requeriría a todos los interesados en ser socios, que compraran acciones por un valor de 50 centavos. La Junta Directiva tuvo a su cargo el desarrollar la campaña para atraer socios y poder levantar capital para la institución. La primera estructura lo fue una pequeña casita de madera: la oficina se componía de una mesa prestada por doña Rafaela Rodríguez, y una silla de comedor prestada por otro vecino. Tampoco tenían local fijo y por ello movían la casita de sitio en sitio, haciéndola rodar sobre troncos, al lugar que consiguiesen disponible. Doña Julia Navedo, fue la primera secretaria de la Cooperativa y durante el primer año, era ella quien hacía todas las funciones administrativas de la institución, recibir solicitudes de ingreso, entregar préstamos, recibir pagos y hacer los depósitos, para lo cual tenía que trasladarse en guagua pública hasta el Banco Popular de Puerto Nuevo. Luego surgió la idea de comprar un solar donde ubicar la oficina permanentemente. Luego de varios diálogos con el Inspector de Cooperativas, la Asamblea en pleno decidió comprar el solar que vendía don Rafael Ramos Cobián. El precio estipulado fue de $5,000.00 pagaderos en plazos de $500.00. Fue difícil conseguir el dinero, y hasta los miembros de junta comprometían su propio dinero para poder saldar la deuda. Para poder construir una estructura, se vieron obligados a vender casi la mitad del solar. De esta forma levantaron una estructura sencilla, pero cómoda, y que mostraba la determinación de aquellos grandes luchadores. Bajo la Administración de Ernestina Merced (q.e.p.d.), la Cooperativa avanzó en su crecimiento y desarrollo institucional. Se establecieron las cuentas de ahorro y se implementaron campañas de promoción dirigidas a atraer depositantes con lo que se convertiría en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de hoy.
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